Mucho se habla de las criptomonedas, lo blockchain y su impacto en la economía global. Hasta el momento la tendencia es que los Estados, de las economías centrales, impongan restricciones de usabilidad e impiden que sus bancos puedan transar en moneda digital. La razón elemental es que, el porcentaje que cobran las fintech supone una fuga de capital importante que, en el mediano plazo, puede afectar sus índices financieros con impacto en la economía real.

Por otro lado, las economías periféricas ven en el uso de las criptomonedas, específicamente Bitcoin una oportunidad inestable, pero oportunidad al fin. La volatilidad del activo digital, con tendencia al alza en el mediano y largo plazo, ofrece una “alternativa” de generar capital en el contexto pandémico mundial.

En todo caso, y hablando de Latinoamérica, no hay activo fiat o criptoactivo que pueda con la moneda de cambio más conocida en la región: la corrupción.

En este artículo, fijaremos nuestra atención en la tecnología en sí misma, no en su producto. Es decir, es la tecnología blockchain el centro de la apuesta geopolítica de las potencias y superpotencias, no sus productos.

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La herramienta blockchain y las 7 economías más grandes del mundo

Claro que los países del G7 (Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido, Japón, Canadá e Italia) están plenamente conscientes de los beneficios de la tecnología financiera. Pero también les ocupa la reformulación de sus políticas públicas para adecuar sus instituciones a las nuevas tensiones que está provocando el uso de la tecnología en las finanzas personales desde bitcoin, pasando por las altcoins y llegando a las stablecoin.

Y es que las naciones más importantes del mundo, están fijando su atención en desarrollar sus smartchains (cadenas inteligentes) para proteger sus monedas fiat. Entiéndase que la creación de euros, yuanes y rublos digitales, supone la proliferación de stablecoins estatales en un lapso no mayor de cinco años.

Para los países del grupo de los 7 (G7), considerados como las economías más importantes del planeta (sin incluir China), las innovaciones tecnológicas en materia financiera plantean serias dudas dentro de sus territorios, pero también grandes desafíos de “estabilidad financiera” del sistema monetario internacional.

Es por ello que su actitud a plataformas como bitcoin no es la más favorable, incluso, en una declaración conjunta dejaron claro que ninguna stablecoin (moneda estable) debe comenzar a operar antes de resolver las dudas en materia de regulación y los desafíos en materia de supervisión.

Actores privados en la geoeconomía global blockchain

Tengamos en cuenta, que ya existen empresas privadas como Bitfinex que cuenta con una stablecoin reconocida globalmente, USDT (United States Dólar Tether). Otras importantes son: Binance Smart Chain tiene su stablecoin reconocida como BUSD (Binance United State Dólar) y Coinbase posee la USDC (United States Dólar Coinbase).

Imaginemos por un momento lo que supone la competencia entre empresas privadas y Estados por la atención de los ciudadanos del mundo para el intercambio financiero.

Bitfinex, Binance y Coinbase

Ante la amenaza que supone para los intereses del establishment político, económico y financiero mundial, que actores privados gestionen parte de las finanzas, cada gobierno por separado ha reconocido la necesidad de cooperar internacionalmente con los demás para “regular” las iniciativas privadas. El argumento común es el siguiente: “una alternativa global y libre para todos, podría ser caótica y peligrosa”.

Se le conoce como gestión del miedo.

Por otro lado, más temprano que tarde, estos mismos Estados terminaran por reconocer los beneficios públicos, eficiencia y reducción de costos que representan optimizaciones en los sistemas de pago nacional e internacional. Ya que garantizan servicios financieros para millones de personas, sin los costos asociados a las cuentas bancarias.

Es decir, el mercado es el mundo.

Hablemos de China

El gigante asiático es el que más avances ha mostrado en su respuesta al uso de bitcoin. Pues desde 2020 viene haciendo pruebas internas de un renminbi digital (RMB) que en la actualidad tiene poco más de diez millones de usuarios. En ese orden de ideas, la actitud de la administración de Xi Jinping hacia la fintech más poderosa del mundo (bitcoin) ha sido, por decir lo menos, restrictiva, así como a grandes fintech locales tipo Ant Group del empresario chino Jack Ma.

Jack Ma – Foto cortesía

Cuando se trata de marcar la pauta de vocación autoritaria los camaradas chinos son los mejores. Pero, ya se muestran intenciones de muchos otros gobiernos y bancos centrales, como por ejemplo el Banco Central Europeo, que realmente está considerando seguir el patrón para “proteger” al euro digital.

Aquí es donde caben las preguntas:

¿Implicaciones en el sistema financiero?

Papel del dólar y otras monedas de reserva en la geopolítica global

¿Cuáles serán los primeros rubros tokenizados e intercambiados en el sistema comercial internacional?

¿Impacto del uso de monedas estables estatales y privadas en las finanzas internacionales? La respuesta: está por verse.

Bancos centrales de criptomonedas

Una cosa es la tecnología blockchain y las motivaciones que dan soporte a su desarrollo tecnológico, y otra, muy distinta, es la motivación del poder y gestión institucional del mismo con blockchain. En la primera, la tecnología es transversal, mientras que, en la segunda, es una herramienta de expansión geopolítica.

Aunque en primera instancia las administraciones de las economías centrales han hablado, hasta la saciedad, de la eficiencia de los métodos de pago con tecnología blockchain, no es menos cierto que sus intenciones y motivaciones son disímiles y están muy lejos de la eficiencia.

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China plantea internacionalizar el RMB digital para frenar el papel dominante del dólar norteamericano en el concierto comercial y el sistema financiero mundial. Además, una smartchain de control estatal reduciría sustancialmente la política sancionatoria norteamericana y europea.

En ese sentido, para la coalición europea también suena atractivo el uso de la tecnología blockchain, para esquivar el conjunto de sanciones secundarias que dejó como legado el expresidente Donald J. Trump en su paso por la Casa Blanca.

En documento oficial, la comisión europea deja dicho que “un euro digital contribuiría en lograr una autonomía estratégica aumentado la resistencia de la Unión Europea a los efectos de sanciones extraterritoriales ilegales… así como impulsar el papel internacional del euro en la comunidad internacional”.

Ya hablamos de gigantes estatales en la economía mundial, pero es menester tener en cuenta otros titanes de la tecnología como Facebook y Google. Estos no entran en los marcos regulatorios financieros globales, pero la cantidad de usuarios que confían en sus plataformas los convierten en jugadores potenciales con capacidad de avanzar rápidamente en modelos de negocios exitosos, pero privados. Aunque viendo en perspectiva pudieran ser mixtos.

La opinión de los expertos en el marco de la geopolítica global

Desde el Reino Unido, Peter Ricketts exasesor de seguridad nacional, advirtió que el avance de China en tecnología blockchain aplicada a sus finanzas y economía real, abre la posibilidad para que el gigante asiático pueda eludir el sistema bancario tradicional, para después, desafiar la posición del dólar.

También Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra, acuñó la frase “desestabilización asimetría” para referirse a la influencia dominante del dólar y dejando entrever que ya se adelantaba en proyectos blockchain y monedas digitales para reducir esos desequilibrios. Hizo énfasis en que la opción occidental representada por el dólar, y la opción asiática representada en el yuan digital se dirigen a convertirse en criptoactivos de reserva de valor mundial.

Tomando en cuenta la opinión de estos dos expertos ingleses podemos afirmar que, en la medida que cada iniciativa en el marco de las economías centrales se expanda por el mundo en forma de bancos centrales cripto,la tecnología blockchain remodelará la esfera comercial y geopolítica.

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En conclusión…  

Desde enero de 2020 cuando un grupo de bancos centrales de economías avanzadas entre ellos, Canadá, Reino Unido, Japón, Suecia, Suiza y el Banco Central Europeo anunciaron que estaban trabajando juntos, bajo el auspicio del Banco de Pagos Internacionales, la administración de Trump se vio obligada a acercarse a la iniciativa por medio de la Reserva Federal.

China no es parte de ese grupo, pero utilizará la tecnología como otra herramienta, en su versión de la zona gris de la geopolítica global. Veremos si la intención es cooperar o competir.

Pudieran ser los Bancos Centrales el primer punto de contacto para la cooperación que configure nuevos estándares internacionales, a la par de regulaciones de un sistema financiero que avanza rápidamente hacia la digitalización.

China ya cuenta con las fintech más grandes del mundo, lo que supone una ventaja táctica en términos de know how y how to, con respecto de las demás naciones dominantes del mundo. Fundamentalmente tratará poner en riesgo el papel del dólar como centro del sistema monetario internacional.

En contraste, la Casa Blanca buscará sistemas integrados con los países más importantes de occidente para diseñar su estrategia de contención, relativizando la posición del dólar.

Para el Observatorio Fintech:

Doriam González

Politólogo

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