La exclusión de personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex (LGBTI) se traduce en desempleo, desigualdad, pobreza y muchas otras consecuencias económicas y sociales que también afectan al resto de la población. Aparte debemos añadir que, al quedar rezagadas debido a su orientación sexual o identidad de género, estas personas pierden sus habilidades y la capacidad productiva de ellas, algo nocivo para las economías mundiales de acuerdo a organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Actualmente, la discriminación contra las personas LGBTI continúa acentuándose y se refleja en deserción escolar, mayores tasas de desempleo, menor acceso a la vivienda, a seguro médico y a servicios financieros. Esto se vuelve un factor que perjudica económicamente, ya que a falta de instituciones que garanticen el acceso al empleo a esta población, se crean impedimentos para hacer uso de las capacidades personales que pueden aportar aproximadamente 1% al crecimiento económico de un país, esto según la economista del Bando Mundial, Lee Badgett.

Erradicar la discriminación hacia personas LGBTI es clave para toda economía

Partiendo de que el reconocimiento de derechos genera confianza y establece condiciones legales e institucionales aptas para el consumo, ahorro e inversión, analistas del Banco Interamericano de Desarrollo consideran que la “economía rosa o LGBTI” crecerá mucho más conforme se incrementan los derechos de esta población. Posterior a estas medidas será necesario implementar nuevos tipos de servicios, como pólizas de seguro integrales que incluyan estas uniones, siendo un nicho de oportunidad importante en el sector financiero.

De hecho, expertos del Banco Mundial calculan que hay una relación entre el PIB y los derechos de las personas LGBTI, estimando que, en cualquier país del mundo, por cada derecho ganado de esta población, el PIB per cápita se incrementa 400 dólares anuales, sin embargo, cuando se trata de una legislación se multiplica por tres, es decir, 1200 dólares al año. Esto se presenta no solo porque cada vez más empresas se han especializado en satisfacer las necesidades de las personas LGBTI, sino también porque esta población, al incrementar su poder adquisitivo genera nuevos hábitos de consumo.

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Pero… ¿Qué tan grande es el poder de compra de las personas LGBTI?

El consumo de esta población ha transformado el mercado de muchas economías, ya que modificó la oferta de ciertos productos, la publicidad y el modelo de negocio de numerosas empresas como Coca-Cola, American Express y P&G. De hecho, según el Banco Mundial, en 2019 la capacidad de compra de las personas LGBTI fue de más de 4 billones de dólares a nivel mundial. Esta es una cifra mucho mayor al PIB de la mayoría de las economías del mundo, resaltando que, si la población LGBTI fuese un país, sería la cuarta economía del mundo, por encima de Alemania.

En Latinoamérica, al analizar las cifras por países, Brasil lidera la región, registrando un gasto general de más de US$100.000 millones en 2019, le siguen México con US$60.000 millones y Argentina con US$33.000 millones de gasto generado por las personas LGBTI.

¿Por qué aumenta el gasto per cápita de la población LGBTI?

Según la Cámara de Comercio y Turismo LGBTI de Chile y la Organización Mundial del Turismo, uno de los principales factores son los cambios legislativos, políticas públicas a favor de la comunidad LGBTI y la diversidad, lo cual afecta directamente el consumo y la productividad de la persona en un contexto educativo y laboral.

Estas instituciones recomiendan que los cambios se realicen en la infancia de la población LGBTI, ya que, de acuerdo con encuestas realizadas, entre la mitad y dos tercios de los jóvenes LGBTI experimentan acoso y bullying durante la niñez y adolescencia, forzando a uno de cada tres a faltar o abandonar los estudios.

Otro factor es el surgimiento de nuevas marcas, productos y servicios, así como políticas pro inversión hacia el sector LGBTI, permitiendo a las empresas abrir nuevos nichos o espacios en mercados ya saturados. Los organismos también señalan que se debe a la participación de la empresa privada, resaltando el buen clima laboral y retención de talento LGBTI, al ser habitual la discriminación en los espacios laborales, situación que de acuerdo a Naciones Unidas afecta a una de cada cinco personas LGBTI en Latinoamérica.

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¿Qué iniciativas hay en Venezuela sobre empoderamiento económico LGBTI?

Al igual que en Estados Unidos, Colombia, Chile y Uruguay, en Venezuela surgió la iniciativa de una Cámara de Comercio LGBTI, la cual fue inaugurada el pasado 11 de febrero de 2021 en la ciudad de Mérida (Mérida); siendo una iniciativa del Movimiento SOMOS, una organización pro derechos LGBTI, con apoyo del programa Young Leaders of The Americas Initiative (YLAI) del gobierno de los Estados Unidos.

La cámara busca incidir a través de propuestas que apuntan al empoderamiento económico de las minorías y consolidar una red de empresas, emprendedores e instituciones lideradas por personas LGBTI o dirigidas al colectivo; todo bajo una plataforma de servicios, oportunidades e intercambio de negocios basados en principios de igualdad e inclusión. También creará vínculos con la Red Global de Cámaras de Comercio LGBTI para fortalecer las propuestas referentes a operatividad y afiliación.

Fintech y Fondos de Inversión al servicio de la población LGBTI

Las personas LGBTI actualmente cuentan con su propia criptomoneda llamada LGBT Token, creada por LGBT Foundation, con participación de la red social Hornet y otros aliados. El proyecto se basa en blockchain y todos sus miembros pueden utilizar esta activo para pagar bienes, servicios y usar los tokens como método de pago e inversión en empresas relacionadas con la fundación; así como también proteger la información e identidad de sus usuarios, ya que existen países en la actualidad donde estas personas son perseguidas.

El token se presenta una alternativa para abrir aún más las puertas de un mercado que genera aproximadamente 4,6 billones de dólares al año aminorando costos, también busca ayudar a la propia población desarrollando proyectos que los usuarios apoyen con el LGBT Token. Por ejemplo, la LGBT Foundation anunció un test en línea de VIH que los usuarios de Hornet pueden comprar y realizarlo por su cuenta. Esta acción tiene el objetivo de ayudar a conocer el estatus de las personas en zonas riesgosas de todo el mundo.

También, en 2021 se lanzó un nuevo token basado en Ethereum llamado Dick, cuyos creadores se han comprometido a donar el 1% de los fondos en la billetera pública Dick cada semana a organizaciones benéficas que luchan contra la violencia y la discriminación hacia la población LGBTI. El monto de esta donación ronda los 10.000 dólares por semana en promedio y potencialmente hasta 100.000 dólares por semana si el token es ampliamente adoptado.

Por otra parte, un fondo de inversión fue lanzado en la Bolsa de Valores de Wall Street en conmemoración a la celebración del mes (junio) del orgullo LGBTI, siendo una clara señal de que los inversores reconocen el poder adquisitivo y la influencia económica de los miembros de esta población. Entre las principales empresas participantes que están trabajando en pro de la población LGBTI y el resto de las minorías se encuentran Apple, Tesla, Amazon, Marriott, Starbucks y Estee Lauder.

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Población LGBTI productiva y organizada económicamente, el nuevo objetivo

El reconocimiento de derechos y la promoción de oportunidades para las personas LGBTI se traduce en beneficios económicos para una sociedad en general, ya que abre nuevos espacios de mercado que dinamizan y potencian aún más el aparato productivo. Esto sin dejar a un lado el impacto social y cultural en la forma de relacionarse, creando nuevos patrones de conducta donde el respeto y la igualdad son pilares fundamentales.

Sin embargo, es necesario trabajar en los obstáculos que ameritan procesos de adecuación más complejos, como la discriminación, acoso laboral, mayor desempleo, menor atención en salud y acceso a servicios financieros, con el objetivo de no mercantilizar al movimiento pro derechos LGBTI ni promover la exclusión de grupos minoritarios más vulnerables por parte del sistema.